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CONSEJO: Moderación, la clave de comer de forma saludable

La mayoría de los consejos que uno escucha acerca de lo qué es conveniente comer hacen énfasis en una serie de platos de comida que se deben suprimir de la dieta cotidiana. Esto no tendría ningún problema si no fuera porque en ese listado suelen aparecer varios de los que más nos gustan, aquellos que, sentados a la mesa, nos producen mayor placer. Esto hace que, en función de lo que aparece como saludable para nuestro cuerpo, sacrificamos algo que es saludable para nuestra psiquis (porque nos alegra el espíritu).

Si nos privamos definitivamente de comer algo que nos gusta demasiado, nos causará ansiedad y frustración, por decir lo menos. Porque hay quienes incluso terminan sintiendo verdadera angustia e infelicidad.

Esto definitivamente es un error porque la salud es un concepto que debe entenderse de manera integral: cuerpo y mente. Desde esta perspectiva no es nada positivo incrementar la salud del cuerpo en detrimento de la salud emocional y la del espíritu.

Parece un dilema insoluble pero no lo es. A menos que tengamos una enfermedad para la que definitivamente es contraproducente o riesgoso consumir un alimento en particular, no es apropiado (léase saludable) prescindir de comer algunos platos que nos gustan demasiado. Lo que sí es prudente es la moderación en el consumo de algunos alimentos.

La moderación hace referencia esencialmente a dos aspectos: la frecuencia y la cantidad. La moderación en la cantidad indica no comer en exceso aquello que nos gusta mucho, la moderación en la frecuencia significa distanciar en el tiempo su consumo. Pero al hacerlo debemos disfrutar plenamente de ellos sin preocupación ni remordimiento alguno.