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CONSEJO: Concentrarse en las metas propias

En nuestra vida cotidiana es muy frecuente compararnos con los demás. Estas comparaciones incluyen diversos aspectos que van desde lo físico hasta lo espiritual pasando por los logros económicos, las posesiones materiales y el comportamiento en diferentes situaciones.

La tendencia a hacer estas comparaciones es bastante natural. Pero obsesionarse con ello hasta el punto de afectarse emocionalmente porque en algunos aspectos nos consideramos en desventaja o actuar tratando de sacar alguna ventaja frente a otros, es bastante malo. Nos desgasta, y hace que ocupemos nuestra atención en asuntos superfluos, dejando de lado y, quizá, olvidándonos de aquellas metas que nos hemos propuesto.

No debemos hacer de nuestra vida una competencia con quienes nos rodean. Esto es sólo un forma de asegurarnos la infelicidad y de perder el foco de lo que realmente nos llena y satisface.

Lo sano y prudente es plantearnos metas vitales que estén en función de lo que realmente nos llena, por nosotros mismos y no en función de los demás. Toda la energía, toda la atención y todo el tiempo debemos dedicarlos al logro de nuestras metas, sin compararnos ni competir con los demás.